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Sol del agua: La puerta del sol
Sol del viento
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Relativamente modesta, la puerta no revela haber sido hecha para que entraran o salieran gigantes. Mide tres metros de alto por tres de ancho y pesa aproximadamente diez toneladas.
Como otros muchos monumentos del lugar, éste fue horadado y tallado para convertírsele en pórtico. Fue Posnansky quien estudió los signos esculpidos sobre él y llegó a la conclusión de que corresponden a un calendario. No se trata de un calendario normal, como el nuestro, de 365 días, sino de un calendario lunar de 290 días, como el que debió haber regido para los extraños habitantes de Tiahuanaco. Y esto nos lleva nuevamente a Hoerbiger. Según el austríaco, antes de que la luna terciaria cayera sobre el planeta, el año duraba 288 días. Los datos coinciden. Según la Puerta del Sol, el año se compone de 290 días, el mes 24 días y el día de 29 horas. Los meses correspondían a ciclos repetidos de la luna, la cual daba 37 vueltas en 24 días. Como la tierra gira sobre su eje, parecía a los observadores de entonces que esa luna se levantaba y se acostaba 13 veces durante el mes. Además, de acuerdo con los que descifraron el calendario de La Puerta del Sol, el año comienza en un solsticio y está dividido perfectamente bien en solsticios y equinoccios. Esto reitera la pregunta: ¿es posible que la ciudad Tiahuanaco haya sido levantada en tiempos tan antiguos como los que corresponden a la supuesta luna terciaria? ¿La que provocó el levantamiento de los mares y el gigantismo de los seres? ¿La que al caer produjo la gran inundación? Cerca de la meseta desértica de Marcahuasi, se encontraron sobre unas rocas los dibujos de animales que desaparecieron de América del Sur hace más de 50 mil años, como los camellos y los leones. ¿Quién los pintó?
De acuerdo con los datos arqueológicos admitidos oficialmente, el origen del hombre americano es relativamente reciente. No se remonta más que a 25 mil años, a lo sumo. Ya para entonces, los leones y camellos habían desaparecido desde hacía mucho tiempo. ¿Quién los pintó? Hay otro dato más impresionante aún. En las inmediaciones de Tiahuanaco se han hallado huesos de Toxodonte. Este animal desapareció a fines de la Era Terciaria. Y lo más interesante es que ciertos arqueólogos insisten en que algunas de las figuras esculpidas en los pórticos de edificios de Tiahuanaco son precisamente cabezas estilizadas de Toxodonte. ¿Tienen razón estos atrevidos investigadores en invocar para las ruinas una antigüedad de más de 250 mil años...? La cifra da vértigo. Los astrónomos del observatorio de Postdam, con todos los elementos a su alcance, determinaron que la posición del sol en la época en que fue construido el Templo de Tiahuanaco, no indica más antigüedad que la de 12 mil años. Que las ruinas tengan 12 ó 250 mil años no resuelve el problema. El enigma subsiste. Las fortalezas y murallas gigantescas han resistido no sólo el paso del tiempo sino también grandes sacudidas universales y continúan siendo un reto a la imaginación. Los rostros de sus estatuas siguen contemplándonos desde la noche de los tiempos. Quizá nunca llegaremos a saber quiénes fueron y cuándo existieron los misteriosos seres a los que retratan o representan. Pero habrá que intentar descubrirlo a golpes de imaginación.
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