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Cambio de siglo

Visión de los tupidos

(Fragmento del Codex Bucareliensis)

Guillermo Sheridan

 

     Sucedió en ese tiempo que los Partidos Políticos Mexicas se acercaron a la Democracia. Se arrimaron a ella. Se le arrejuntaron. La Democracia les dijo:

     -¿Quiénes sois vosotros? ¿De dónde vinisteis?

     -Somos los Partidos Políticos Mexicas.

     -Puede ser o no ser que eso seais. O tal vez nomás lo inventáis. O tal vez nomás de nosotros os estáis burlando.

     Los Partidos Políticos mostraron su registro. Uno a uno le hicieron una arenga, le dicen:

     -Dígnese oírlo la Democracia: vienen a pedirle consejo los Partidos Mexicas.

     Enseguida la atavían. Le ponen la urna de turquesas, la boleta electoral de chalchihuites, le pintan la cara con tinta indeleble muy hedionda. En sus pies le ponen sandalias de obsidiana.

     Díjoles la Democracia, con cara indeleble:

     -Estas sandalias son incómodas, pues ¿cómo se os ocurre meter mis pies en obsidiana? ¡Sólo en México, sólo los mexicas!

     Oyendo esto, los Partidos temblaron de pavor, mucho se arredraron, no poco fue que se abatió su corazón, andaban espantados. Así las cosas, díjoles la Democracia:

     -Oigan: ha corrido fama de que por fin dizque sois muy demócratas, que habeis valorado la urna. ¡Eso me place, eso me alegra! También he sabido, ha llegado a mi oído, que dizque sois muy fuertes, que muy guerreros, que muy tremendos. Así que no va a ser fácil, sencillo no será.

     -¡A los mexicas nos gusta lo difícil! ¡Así somos! ¡De cerca y de lejos!

     -Pues ahora mi corazón quiere quedar convencido. Quiero ver, quiero admirar, ver qué tan fuertes sois. Pronto hareis elecciones, hareis debate, contendereis unos con otros, hareis torneo, encuestas, se desafiarán. Tendremos conocimiento de las cosas ¡a ver quién cae al suelo!

     -¿Hacer campañas? ¿Debates? –preguntaron-. ¿Hacer desafío?  ¿Ver quién cae al suelo? ¿Quién da con la cara en el polvo?

     Les dijo que sí, los despachó, se fue cojeando. Los Partidos fuéronse corriendo, corriendo fuertemente. Corrían con ardiente afán. Con los pies corrían. Iban con los pies afanados. Llegaron a México de noche. En la noche llegaron. Contaron su encuentro al presidente del IFE. Ya nadie con él hablaba. A cada momento suspiraba. Estaba desmoralizado. Se tenía como un abatido.

     -¡Vulnerado está mi corazón, como si estuviera sumergido en chile! Así dijo, eso profirió.

     Los candidatos fueron elegidos, nombrados, comenzó el torneo entre unos grandes valientes y otros jovenzuelos, unos bragados, otros bisoños. En un momento todos acuchillan. Alancean a los otros. Les dan tajos. Su sangre corre como si fuera agua, como agua que se ha encharcado. Se tropiezan con sus propias entrañas, como si fueran espagueti. Se comienzan a aventar, grandes empujones se dan, caen por tierra, se rebanan la cabeza.

     El día del debate, los candidatos se allegan al World Trade Center. Los transportan. Ahí van. En sus Ram Chargers los llevan. O en sus autobuses ejecutivos. Ellos, los del IFE, les dijeron:

     -¿Quiénes sois vosotros? ¿De dónde vinisteis?

     -Somos los candidatos -contestaron.

     Entonces los subieron al estrado y les colocaron maquillaje. Los maquillaron. Les pusieron micrófono. Los enmicrofonaron. Les pusieron sus sandalias de obsidiana. Y dijeron los candidatos:

     -¡Ah, qué ganas de fregar con las sandalias de obsidiana! ¿A quién se le ocurre? ¡Con razón fuimos avasallados!

     Entonces fueron prendidas las luces que deslumbran. Son como relámpagos. Muy magullados quedaron los ojos de los candidatos. Perdieron el juicio. Cayeron desmayados. Ya no estuvieron en sí.

     -Y si ya no están en sí, ¿en dónde están? -preguntó el IFE-. ¿Acaso en Mictlancuauhtla, bosque de la región de los muertos?

     El IFE los hizo levantar. Les dieron agua. Les dijo:

     -Oídlo: hoy es cuando los candidatos muy bien ofertan, mucho impactan, bien convocan, bien llenan la urna, o espantan para siempre. Así que no se me anden desmayando, privando del sentido.

     Los candidatos gritaron:

     -¡Yo soy vencedor! ¡Yo soy ofertador!

     -Pues hagamos debate. ¡Se desafiarán, se dirán de cosas, habrán de contender, muy molidos quedarán!

     Y entonces los candidatos debatieron. Y dijeron sus proyectos con su palabra. O se ofendieron. Se amedrentaron. De fango se llenaron los ojos.

     En terminando el debate cada partido dice:

     -¡Nuestro el triunfo! ¡Que suenen los teponaxtlis!

     Los dinosaurios dicen:

     -¡Mejor Huitzilopochtli! ¡Mejor que devaneos advenedizos de sométicos merecedores de castigo!

     -Los votantes dicen:

     -¡Cómo me convocan! ¿Será de jade mi voto?

     Los radicales dicen:

     -¿Acaso democracia aquí? ¿Acaso no patraña de la burguesía? ¡Mejor que el voto el AK-47, que cráneos ofende y rostros deja cacarañados!

     La Democracia dice:

     -¡Mexicas: no os espanteis como si ululara el tecolote de mal agüero!

     Los mexicas se destantean mucho. El miedo los avasalla. Hay llanto general. Mas por las calles de México se escucha el grito:

     -¡Sólo una vez en la urna! ¡Sólo un voto aquí!

México Tenochtitlan, a 13 conejo.

 

*Publicado en Letras Libres, correspondiente a junio 2000


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